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lunes, 24 de agosto de 2009

Lo esencial es...

Vuelvo a esta casa chica del cibermundo de la que, a pesar del silencio, nunca me he ido... para recordar en voz alta, una vieja certeza que aprendí hace mucho tiempo...

En ese precioso libro "El Principito", de Antoine Saint Exupéry, el zorro le dice al principito: "Lo esencial es invisible a los ojos, sólo con el corazón se puede ver bien"...


Pues hace a penas unos días, recorriendo las Hoces de Valdeteja y Vegacervera en la provincia de León, recordé esa vieja certeza...





























domingo, 25 de enero de 2009

A sembrar toca...

Este mundo en el que nos ha tocado vivir parece que cada día está más patas arriba. Cada vez más sufrimiento innecesario de millones de personas, cada vez más niños privados de la oportunidad de ser niños, cada vez más ancianos solos, cada vez más hombres y mujeres heridos por el hastío y la soledad de una sociedad que consume, y consume, y consume, y vuelve a consumir,... y se olvida de que la felicidad no está en consumir...

Negra la realidad ¿verdad? … Unos no quieren ver, otros ven y se olvidan, otros se olvidan de ver, y otros vemos y nos cuesta ver.... Creo firmemente que esto cambiará y que como canta el cantautor, “habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad...También será posible que esa hermosa mañana ni tú, ni yo, ni el otro la lleguemos a ver, pero habrá que empujarla para que pueda ser”...

En este punto es en el que me paro. Son más de 15 años los que llevo creyendo en esto, y a estas alturas de mi vida, tengo que recordarme algo que aprendí. No es lo mismo construir que sembrar. Cuando uno construye asienta los pilares, hace la estructura, rellena los huecos, pone el tejado y termina la obra. Cuando uno siembra sabe que en muchas ocasiones el fruto no le corresponde, porque los procesos son lentos y hay semillas que tarde más de una vida en crecer. El amor a fondo perdido, la paciencia, el trabajo silencioso, la esperanza compartida..., son herramientas fundamentales para sembrar.

Yo no construyo un mundo diferente, yo quiero sembrar un mundo diferente. Y en los momentos que me siento impotente para sembrar, porque la vida en esta parte del planeta a veces es una losa muy pesada y mi vida se vuelve incoherente, aquellos a los que amo, me ayudan a sembrar y mis sueños me recuerdan que sólo sembrando la vida tiene sentido.


Gracias por reavivar la memoria de mi alma. Y a sembrar toca...



viernes, 19 de diciembre de 2008

En esta Navidad....

Me reafirmo en el significado profundo de cada palabra que escribí hace un año por esta fechas, “La Navidad en la que creo...” (pincha sobre las letras rojas si quieres leerlo) Este año sólo añadiré una cosa más:




Nota: La foto es de la película "En el mundo a cada rato", que sin duda recomiendo ver.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Defensa de la alegría...

...Es bueno y necesario, defender la alegría... Para ello, tomo prestadas las palabras de Benedetti...

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas


defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias

y los graves diagnósticos


defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias


defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres


defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa


defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar

y también de la alegría.


.. Y una vez defendida, lo mejor es vivirla...


miércoles, 29 de octubre de 2008

lunes, 20 de octubre de 2008

Una vida...

... Demasiado hermosa y demasiado efímera es la vida. Merece la pena vivirla en cada instante, intensa y apasionadamente. Una vida que merece ser "gastada" para que otros tengan vida.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Los sueños, están vivos...

No sé si es posible caminar por este mundo y construir un futuro diferente, sin tener sueños por los que luchar.
No sé si es posible dejarse la vida para que otros tengan vida, sin tener sueños por los que luchar.
No sé si es posible amar, o aceptar el sufrimiento, sin tener sueños por los que luchar.
No sé si es posible vivir, sin tener sueños por los que luchar...
Lo que si sé (a estas alturas de mi vida) es que los sueños nos mantienen vivos, nos alientan en el desánimo, nos alegran en las pequeñas conquistas, y nos ayudan a sonreír.
También sé que los sueños no son ilusiones, o caprichos. Los sueños son verdades profundas que van dando sentido a la vida. Y que poco a poco vamos compartiendo con los demás.
Leí una vez que los sueños del presente, son la medida de la persona que puedo llegar a ser... Supongo que esto es así porque el corazón humano busca incansablemente la verdad que lleva escrita en lo más profundo.
Sigo soñando despierta (¡bueno, dormida también!) aunque mis pies caminan por este mundo. Llenita de miedos y con la certeza (más que nunca) de que mis sueños siguen vivos, aunque el camino para luchar por ellos, me pide un rumbo inesperado...
Es lindo saber que mis sueños están vivos, pero más lindo es saber que los tuyos (vuestros) también lo están... Sólo te digo (os digo) una cosa, ¡ojalá que nunca dejes de soñar!

lunes, 15 de septiembre de 2008

¡Lo sé... os cuido poco!

...Últimamente tengo descuidada esta casa chica en el cibermundo, últimamente os cuido poco...
Una palabra cambia el mundo, una palabra está viva cuando se pronuncia desde su significado profundo. Ya sea regalada, recibida, o compartida, una palabra, es suficiente para que toda una vida tenga sentido, para que un pequeño instante se quede eternamente en el alma…

Una palabra hiere, ama o permanece en silencio traspasando las barreras del tiempo y del espacio. Doy gracias a aquellos creadores de palabras que nos alcanzan el mundo, nos dibujan los sueños, nos acarician los recuerdos, nos abrazan los miedos, nos besan el alma, nos regalan sonrisas…
Yo no soy una creadora de palabras, por eso suelo pensar que es más honesto el silencio, que una palabra pronunciada sin significado, y que falte a la verdad…

Hoy sólo os puedo regalar una palabra: GRACIAS

miércoles, 23 de julio de 2008

A pesar del cansancio, se camina...

Después de una eternidad, y a pesar del cansancio, Momo consiguió llegar…

"Momo estaba tan cansada como no lo había estado nunca en toda su vida. A veces creía que al instante siguiente iba a caerse y quedarse dormida. Pero se obligaba a dar el paso siguiente, y el siguiente a éste. Y, durante un breve ratito, parecía ir mejor.
¡Si la tortuga no hubiera ido tan lenta! Pero no podía hacerle nada. Momo ya no miraba ni a derecha ni a izquierda, sino sólo sus propios pies y a “Casiopea”.
Después de lo que le pareció una eternidad se dio cuenta de que la calle se iba haciendo más clara. Momo alzó los párpados, que le parecían pesar como plomo, y miró alrededor. ¡Sí! Por fin habían llegado"…

Hay veces que, más importante que la meta, es el camino…

sábado, 12 de julio de 2008

Una razón para el copyleft

Hasta el momento, sólo tengo un único y sencillo argumento para afirmar el copyleft. Pero para mí es fundamental.


No he encontrado nada en mi vida, ni en la vida de los demás, ni en el proceso de la humanidad que (en su razón de ser más profunda y verdadera) no sea el resultado de la aportación de otras personas.

En consecuencia, intento (en la medida de mis posibilidades) poner lo que soy (de forma gratuita) al servicio de los demás y al servicio de la construcción de un mundo plenamente humano, ¿es esto afirmar el copyleft?

Lo que JAMÁS admito, es su instrumentalización para el beneficio o para el enriquecimiento de unos pocos. NUNCA puede contribuir al sufrimiento de otras personas.

¿Y tu argumento?...

miércoles, 9 de julio de 2008

¡Atlas gime!... ¿por qué?




Atlas fue el jefe de los Titanes. Los Titanes (según la mitología griega) eran poderosos dioses que gobernaban a su antojo. Cuando fueron derrotados, Zeus condenó a Atlas a cargar con el peso del mundo sobre sus hombros, a cargar con los pilares que mantenían la tierra separada de los cielos. En el globo aparecen las 41 constelaciones (parece ser, que es el primer mapa del universo). Se contaba que Atlas, a pesar de su superior fuerza, gemía al sujetar la bóveda celeste.

Cada vez que contemplo el Atlas de Farnesio siempre surge el mismo pensamiento… ¡Hasta para un Titán el peso del mundo es excesivo! En el fondo cuando pienso en Atlas, pienso que ni aún siendo una Titánide podría soportar este mundo que gime de dolor. Por eso suelo decir que sola no puedo… pero que con otros, a lo mejor las cosas cambian…

La unión de fuerzas es una herramienta muy poderosa, quizás más que la fuerza de un Titán.

domingo, 6 de julio de 2008

Un pensamiento en alto

Hay cosas (aunque duelan) que siempre cambian y otras que no cambiarán jamás. Las que cambian me aportan sabiduría y paz en el corazón, me hacen crecer, me hacen aprender, me hacen sentir que, a cada paso, todavía puedo ser mejor persona. Las que permanecen, me recuerdan que cada ser humano es único e irrepetible, que en la esencia de mi alma existe una verdad auténtica que me hace ser libre, a pesar del paso del tiempo y de las “cadenas” que yo (en mayor o menor medida) me voy poniendo o me voy dejando poner.

Soy muy consciente de que esta es la única vida que tengo, y una de mis preocupaciones (entre otras) de los últimos tiempos es que no sé si realmente estoy malgastando todas las capacidades y cualidades que tengo (tampoco tantas, no os creáis…) No sé si realmente estoy dando gratis, lo que gratis me ha regalado la vida. Si realmente estoy dando respuesta a las necesidades de los que más lo necesitan, porque al fin y al cabo, ¿qué es mi vida sin los demás?

En el fondo sé que hay cosas que si yo no hago nadie hará (lejos estoy de creerme más importante o necesaria que los demás, o de pensar que sola voy a cambiar algo), como hay cosas que si tú no haces, nadie hará. Yo aporto en la medida de mis posibilidades, como tú aportas en la medida de tus posibilidades. Mientras intento dar respuesta a mi preocupación, amo como puedo, lucho como sé, sonrío como necesito, vivo tan intensamente como pienso, y venzo el miedo que siento (como todos)

Con el paso del tiempo y con la experiencia, escucho (con más honestidad) lo profundo de mi alma. Mis sueños siguen vivos (más que nunca), camino despacio, poco a poco comprendo la realidad del mundo, disfruto de cada día de vida y de cada persona que me voy encontrando.


Hay veces que suelo dedicar un tiempo por la noche, a revisar el día que he vivido. Algunos días, no encuentro ningún hecho que realmente me saque una sonrisa. Entonces con tristeza, reconozco que he vivido más pendiente de mi ombligo que de otra cosa. Pido perdón por mi falta de amor a los demás, y sé que al día siguiente, seguro, encontraré un motivo para sonreír.

Menudo pensamiento en alto ¿no?. Es que ciertamente, hay cosas que siempre cambian y otras que no cambiarán jamás.

miércoles, 2 de julio de 2008

¿Cobarde o valiente?

¿Cobarde o valiente? Hay veces que no sé si soy cobarde por miedo o valiente por amor.
Y tú, ¿cobarde o valiente? El porqué es otra cuestión....

martes, 1 de julio de 2008

Café, beer, chocolatte, vino

Le dijo el maestro Hora a Momo: “…Tenéis un corazón para percibir, con él, el tiempo… pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir”.

Esta mañana al despertarme (no sé muy bien porqué) recordé algo que pensé y que escribí hace unos meses, mientras viajaba en un autobús de Liverpool a Londres. No deja de ser una pequeña reflexión sobre las relaciones humanas. Una forma de percibir, una visión de cómo nos descubrimos, nos escuchamos y nos encontramos unos seres humanos con otros.

A lo largo de la vida, son muchas las personas con las que nos cruzamos. Con algunas tenemos la oportunidad de compartir vida, a otras las descubrimos muchas veces por casualidad. Por cuestión cultural, el hecho de comunicarse con los demás, se “suele” dar cultivando el “hábito de tomar”
Yo he escogido cuatros bebidas que me gustan mucho, para “expresar” como las personas dejamos de ser anónimos para “nombrarnos”… No es lo mismo compartir un café, una beer, un chocolatte o un vino. Por lo menos para mí no es lo mismo, ¿y para ti?...

El café abre puertas, muestra el comienzo de lo escondido. Es acogedor, dialogante y expresivo. Recorre el cuerpo con su aroma y sabor. Despierta los sentidos y da una visión rápida y global de lo que existe. El café enseña a ver, a construir un puente, a dialogar, a comprender que la esencia se mantiene aunque las concreciones son muy diferentes. Caliente o frío, nunca es indiferente. Para tomarse un café, necesario es aprender a escuchar…
La beer requiere tiempo, capacidad para saborear despacio. No es sensato tomársela toda de golpe aunque se puede (y de ello se aprende). Requiere ánimo y capacidad para aceptar las cosas que se van descubriendo. La beer marca una diferencia. Ya no es sólo ver, es querer descubrir un poco más, sin grandes pretensiones pero queriendo profundizar. No es anecdótico u ocasional, es algo que quieres repetir, porque vas descubriendo que detrás de cada beer puedes sorprenderte un poco más. La beer pide espíritu de búsqueda, siempre con mucha honradez y con mucho sentido del humor…
El chocolatte es como la vida, dulce y amargo, pero una vez que lo pruebas, nunca lo puedes olvidar. El chocolatte pide comprender, ir más allá, en las cosas pequeñas, en las cosas que nos dan sentido. Tiene la pretensión de ser significativo e importante. El chocolatte es impredecible y siempre deja un poso que te va haciendo sentir diferente. No te conformas con repetir, quieres que forme parte de ti. Sin excesos, en su justa medida te descubre con lo poco que puedes ser feliz. El chocolatte pide paz en el interior...
El vino celebra lo bonito de la vida, lo familiar, las raíces, el esfuerzo que supone reunirse en la misma mesa o casa. Impregna y te recuerda que pasamos por la vida, después de unos y antes que otros. El vino forma parte de tu dinámica, de tu ser, de los acontecimientos que vas viviendo y en los que vas creciendo. El vino requiere verdad, y mucho amor…


Reconozco que disfruto mucho descubriendo a otras personas, pero no con todas comparto "la misma bebida" ¿Será por qué no es lo mismo compartir un café, una beer, un chocolatte o un vino?

viernes, 20 de junio de 2008

Muchas veces murió la esclavitud

Esta mañana he leído un texto, en el libro de los Espejos de Galeano, que ha estado resonando dentro de mi, de fondo, a lo largo del día... Poniéndose el sol, lo vuelvo a leer... y lo comparto contigo, lo comparto con vosotros...


Consulte cualquier enciclopedia. Pregunte cuál fue el primer país que abolió la esclavitud. La enciclopedia responderá: Inglaterra. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio británico, campeón mundial de tráfico negrero, cuando haciendo números advirtió que ya no eran tan rentable la venta de carne humana. Pero Londres descubrió que la esclavitud era mala en 1807, y tan poco convincente resultó la noticia, que treinta años después tuvo que repetirla dos veces. También es verdad que la revolución francesa había liberado a los esclavos de las colonias, pero el decreto libertador, que se llamó inmortal, murió poco después, asesinado por Napoleón Bonaparte. El primer país libre, fue Haití. Abolió la esclavitud tres años antes que Inglaterra, en una noche iluminada por el sol de las hogueras, mientras celebraba su recién ganada independencia y recuperaba su olvidado nombre indígena".

...No analizaré las causas, no sacaré conclusiones... Sólo decir, con tristeza, que el primer país que abolió la esclavitud, es hoy el país más pobre de América... Esto es lo que ha resonado en mi..., a lo largo del día... ¿Qué mundo estoy construyendo? ¿Qué mundo estamos construyendo?...

viernes, 30 de mayo de 2008

Sencillamente, agua...

¡Cuantas palabras, cuantas concreciones diferentes, para una única esencia!

Es hermoso contemplar la lluvia, que suave y acompasadamente cae del cielo. De repente, de una nube, nace agua y casi sin pretenderlo penetra en la tierra, creando en un instante infinidad de imágenes que se escapan a las palabras.

Impresiona y apacigua el alma, escuchar el fluir del agua por el cauce de los ríos. Ver como en constante movimiento busca su destino y a ratos reposa dormida, sin perder su libertad.

Desconcierta la inmensidad de millones de gotas de agua, que en el mar forman su hogar, como si siempre hubiesen estado ahí, aunque nunca son las mismas, porque siempre vienen y van.

Asusta la furia con que vibra en los temporales o tormentas, revindicando su capacidad de intervenir en el transcurrir de los acontecimientos del mundo.

Endulza el oído escuchar como cae en las cascadas, con su fuerza y viveza. La constancia con la que fluye en las fuentes.

Interroga ver nacer agua en los manantiales, percibirla enfadada cuando se transforma en granizo.

Observar como el tiempo se detiene, cuando en hielo se transforma, recordándonos que no siempre podemos buscar la seguridad en el caminar.

Disfrutar de cómo se convierte en nieve y plácidamente cubre y purifica la Tierra.

Sorprenderse de lo rápido que se evapora y desaparece, fundiéndose con el calor del Sol. Ver como baila con el viento y besa las rocas.

Saber que corre libre en las entrañas de la tierra, y pasea invisible por el cielo. Que es capaz de apagar el fuego y también con él calentarse. Incluso produce luz con ayuda de los hombres.

Agua son las lágrimas de tristeza o alegría.

No tiene olor, sin embargo en contacto con la tierra produce aromas indescriptibles que nos recuerdan la frescura.

No tiene color, más cuando choca con el Sol, produce precisos colores en el arco iris.

No tiene sabor, pero cuando se asocia y se funde con otros elementos, produce sabores exquisitos.

Forma parte del planeta, y es elemento constitutivo de nuestro cuerpo. Unos mercadean con ella, otros la malgastamos y contaminamos. A otros privamos de tenerla, aunque la necesiten.

La toco con mis manos, y la siento suave, fría y en movimiento. Me acaricia cuando me roza la piel y me da vida cuando la bebo.

Yo no sé lo que es el agua, solo sé que forma parte de mi vida y de este mundo, y que nunca me es indiferente.

Doy gracias por la bendición del agua. Porque con ella nace vida y nos recuerda que el hombre no lo puede todo en este mundo. Porque permanece, aún pasando desapercibida, siempre con su movimiento y libertad.

lunes, 28 de abril de 2008

En el silencio de la sala de espera...

De nuevo, la vida me ha llevado al silencio de la sala de espera de un hospital, y de nuevo, creo cierto que la fragilidad y la fortaleza se combinan en la profundidad del ser humano.
En los momentos difíciles de la vida, en el dolor, en la enfermedad, en soledad o en compañía,... Lo superfluo desaparece, y lo realmente importante se desvela. En este proceso, las personas nos vamos descubriendo verdaderamente, sin necesidad de excusas.
Todos ante momentos de incertidumbre, sentimos miedo, a todos nos cuesta aceptar el sufrimiento y la debilidad, todos nos sentimos, muchas veces, impotentes ante el dolor de otras personas, todos lloramos y sentimos angustia,... algunos cultivamos la paciencia y sencillamente rezamos, otros irremediablemente se desesperan...
Pero más allá de la dureza de esta realidad, yo he visto otra realidad que no puedo dejar de contar.... He visto el amor silencioso que cuida con paciencia, el sacrificio y la entrega de muchas personas que gastan su propia vida por los demás. La perseverancia y la fortaleza de quien confía, la generosidad de quien ama hasta el final de la vida...
Tengo la certeza de que, hasta en los momentos más terribles de esta vida, todos tenemos la opción de decidir libremente como vivir, los acontecimientos que nos vamos encontrando...
He recordado, en el silencio de la sala de espera, que la vida es un precioso regalo, y que merece ser vivida con toda intensidad, hasta el último aliento.
Doy gracias por todos esos rostros anónimos que se entregan, gratuitamente por amor, en el cuidado de otras personas.

miércoles, 2 de abril de 2008

¡Quiero regalarte el firmamento...!


Nunca dejará de sobrecogerme la inmensidad y la belleza del universo, aunque pasen los años, y lo observe una y otra vez... Contemplándolo, me siento tan, tan chiquita...



¡Ojalá que lo disfrutéis y os aporte tantas cosas como a mi!



jueves, 24 de enero de 2008

¡Un adulto con corazón de niño!

Absolutamente todos, hemos sido niños. Forma parte del proceso de la vida, la única que tenemos. Algunos hemos disfrutado del hecho de ser niños. Otros, por circunstancias de la vida, han tenido que crecer demasiado rápido, y se han visto privados de infancia. Algunos se han olvidado de que un día lo fueron. Y otros, ya adultos, seguimos siendo niños.

Trabajar con niños, o pasar tiempo cerca de ellos, es motivo para sentir que la vida nos ha hecho un precioso regalo.

Yo doy gracias por todos los adultos que siguen manteniendo el corazón de niño. Que son capaces de redescubrir el mundo en las pequeñas cosas. Que no han perdido la capacidad de sorprenderse de los acontecimientos cotidianos. Que sonríen porque se sienten felices. Que conservan la bondad y la capacidad de perdonar, a pesar de las decepciones que otros les hayan podido causar. Que contemplan y escuchan lo que sucede a su alrededor, como si nunca antes lo hubiesen hecho. Que abrazan y besan sin pretensiones. Que confían ciegamente en los demás, con una inocencia casi irreal. Que cantan, bailan y juegan porque sienten alegría de vivir. Que buscan ayuda y protección cuando sienten miedo o impotencia. Que encuentran respuestas sencillas a problemas difíciles. Que mantienen la capacidad de volver a empezar, aunque las cosas se hayan derrumbado una y otra vez. Que disfrutan intensamente el tiempo que pasan con los demás...

Los niños tienen la capacidad de ver, sin máscaras, a los adultos. Enseguida descubren quien, ya mayor, sigue conservando su corazón de niño. Pero también tienen la capacidad de hacernos recordar que un día lo hemos sido.

Sin duda, yo de los niños aprendo muchas cosas, más de lo que yo les puedo enseñar.

Si tú, te reconoces en estas palabras, o tienes cerca personas así, siéntete afortunado porque significa que todavía conservas tu corazón de niño, o estás a tiempo de recuperarlo.

¡Ojalá pueda llegar a ser abuela, sin haber perdido mi corazón de niña!

martes, 22 de enero de 2008

¿Es más valiosa una vida que otra?...

Comienzo este año, siendo consciente de una triste e indignante realidad. El derecho a la sanidad en el siglo XXI, en un mundo habitado por casi siete mil millones de personas, es para una minoría de privilegiados.


A mi me ha tocado vivir en esta parte del mundo, la de los privilegiados, que relativamente fácil, tenemos acceso a la sanidad. Y digo relativamente fácil, porque en nuestra sociedad también existen personas privadas de coberturas sanitarias básicas.

Mi vida no vale más que la de un niño de Etiopía, China, La India, Ucrania, Brasil, Filipinas,...etc Sin embargo yo tengo más opciones reales de curarme si me pongo enferma por un simple catarro, que un niño africano, asiático o indígena, sencillamente porque me ha tocado nacer en la parte rica del planeta. Esta parte que asienta sus comodidades y derechos, en la mayoría de los casos, a costa del sufrimiento de millones de inocentes.

Muchas veces me pregunto como es posible que realidades tan inhumanas sigan existiendo en el mundo. O mejor dicho, como sigo o seguimos permitiendo que personas mueran por enfermedades evitables. ¿Hasta cuándo millones de personas seguirán privadas de una vida digna?

Ciertamente, mi vida no es más valiosa que la de otra persona, con independencia del lugar del mundo en el que habite. ¿Y la tuya?...