Toca desnudar el alma y hacer un ejercicio de honestidad conmigo misma, para recordarme una certeza que no debo olvidar...
Me siento afortunada porque nací vocacionada para educar, y será así hasta el día que me muera. Es una verdad que corre por mis venas y que llevo tallada en el corazón…
Educo corazones... Los enseño a amar, a pensar, a ver y comprender el mundo, a descubrir, a vencer el miedo, a buscar las razones de las cosas, a experimentar, a aceptar los errores, a disfrutar de lo pequeño y sencillo, a sonreír, a abrazar, a llorar, a vivir...
Los cuido, les doy claves para que se desenvuelvan por si mismos, les exijo, les enseño "a ser"... y mientras todo eso ocurre, ellos me enseñan más a mi... Reeducan mi corazón y me hacen ser mejor persona... me exigen, cultivan mi paciencia, me cuestionan, me dan, me enseñan a escuchar, a sonreír, a amar sin pedir...
Cada día asumo el reto, acepto el riesgo de disfrutar apasionadamente de mi trabajo. Intento, de forma humilde y sencilla, poner al servicio de otros seres humanos, las cualidades que la vida me ha regalado... No sé educar de otra forma... Cada corazón es una persona, con la que comparto pequeños trayectos del camino, y a cada paso, en cada segundo que comparto me reafirmo en lo que soy, en lo que la vida me ha enseñado. Creo verdadero aquello que el zorro le dijo al principito: "Lo esencial, es invisible a los ojos... sólo con el corazón se puede ver bien"...
Aún siendo mi campo de trabajo, poco sé del mundo de la educación, para hablar con toda profundidad, y sin faltar a la verdad. Creo que saber o hablar de educación requiere de toda una vida...
A lo mejor con los años, si sé lo suficiente para tener un blog sobre educación... Mientras tanto, dedico la vida a descubrir corazones... sintiéndome más aprendiz que maestra... Esa es la verdad desnuda que me he reconocido en el día de hoy...
... Pasarán las horas hasta que estas palabras lleguen hasta ti, hasta vosotros, porque este post lo escribo como antaño, soplando vida desde el alma, sobre un papel..., en este caso contemplando el mar.